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EL DIARIO DE

UN  POLIT-ECO TURISTA

INGENIERIA PREHISPÁNICA

Y SUS LECCIONES PARA HOY

-Un Resumen para Ecuador

Parte II

Por

Kashyapa A. S. Yapa

Parte I

LA EFECTIVIDAD DE LA SOLUCIÓN
La efectividad de un proyecto se mide, por el resultado a largo plazo de la solución que se ha dado al problema inicial. Para analizar este aspecto debemos tomar en cuenta las realidades de las sociedades y sus aspiraciones.

Camino Inca cruza el río Culebrillas

Camino Inca - Región Andina
Tomemos como ejemplo el Estado Inca. Su deseo de emprender una obra como su gran sistema vial de más de 23.000 km. de extensión, era para mantener una comunicación rápida entre la capital y los remotos territorios de su inmenso imperio. Las vías bien diseñadas podían sostener un veloz sistema de correo que, a través de los "chasquis" comunicaba entre Quito y Cuzco, por ejemplo, en menos de 5 días; una velocidad que ni los conquistadores superaron hasta después de algunos siglos (von Hagen 1977). Uno de los secretos de la vertiginosa expansión del dominio Inca y su relativa estabilidad fue precisamente su sistema vial, que también permitía un rápido movimiento de tropas y promovía un efectivo intercambio de productos agrícolas y artesanales entre diferentes pisos ecológicos y regiones culturales.

Como en su época no existían vehículos de rueda, la ruta recta era la que buscaban para llegar pronto al destino y ésta dominaba los diseños viales, aún en las zonas montañosas. En los desiertos la regla de rectitud se mantenía hasta niveles sorprendentes; por ejemplo, en la vía de la costa norte del Perú, hay un tramo de 70 km donde la alineación es prácticamente recta (Hyslop 1992), la cual también fue trazada evitando las grandes lomas costeras aisladas, que rodean su trayectoria. El ancho de los caminos principales era bastante grande en los desiertos, pero en tierra agrícola, se lo disminuyó a 8m y se delimitaron las vías con muros de tapia hasta la altura humana, posiblemente para evitar daños a los campos agrícolas de parte de los viajeros. Estas características muestran la minuciosa planificación de los ingenieros antiguos y su preocupación para evitar impactos negativos.

Vías modernas y sus impactos
La vía rápida Cuenca-Molleturo-Naranjal del Ecuador, que rompió el aislamiento de los pueblos que la rodean, les trajo, en vez del progreso que todos anhelaban, especuladores, explotadores y pobreza (entrevistas personales con los dirigentes locales - 1996). Ahora ni el pueblo más grande de la zona, Molleturo, cuenta con una base económica de productividad propia; ha perdido su producción agrícola (por la migración de los jóvenes y por los precios especulativos), su ganado (por los robos) y su bosque (por la explotación indiscriminada).

Las comunidades que rodean la nueva autopista Guayaquil-Salinas pueden sufrir de estas mismas consecuencias, si los diseñadores no las capacitan para enfrentar los cambios que traerá la vía, pero lastimosamente, solo han presupuestado un monto minúsculo para "informarles" sobre el proyecto (Vera y Asociados 1994). Una vía de penetración puede ser una gran herramienta para el desarrollo de un pueblo por su impacto inmediato, pero también puede convertirse en una peste mortal contra el mismo pueblo.

Las vías transamazónicas de Brasil, construidas expresamente para abrir "polos de desarrollo" dentro de la Amazonía, han dado resultados más negativos que positivos. A las comunidades indígenas, dueñas de la mayor parte del territorio penetrado, no llegó ningún desarrollo, sino únicamente la colonización, que las dejó casi diezmadas (Leonel 1992). El corredor del impacto de las vías, contemplado inicialmente como de 100 km de ancho, fue ampliado hasta 10 veces más por las numerosas vías laterales, abiertas por los madereros y los especuladores.

A las carreteras nuevas en el noroeste del Ecuador, Ibarra-San Lorenzo, Bahía-Pedernales-Muisne y Borbón-Mataje, concebidas así mismo para abrir zonas vírgenes para el "desarrollo", les espera la misma suerte (ojalá sea en menor escala).

Camellones y el control de las heladas - Región Andina
La vasta llanura alrededor del lago Titicaca hoy está en gran parte abandonada por la falta de drenaje y el problema grave de las heladas. Granjas experimentales, construidas imitando el sistema de camellones (lotes de cultivo alargados y elevados entre zanjas que cubrían miles de hectáreas de la zona en los tiempos pasados), han mostrado no sólo una resistencia a las heladas, sino también cosechas muy superiores a las que se obtienen usando técnicas modernas (Kolata 1991). 

En el Ecuador también existían grandes zonas de camellones, en Chillogallo (sur de Quito), en Cayambe y alrededor del lago San Pablo. En esta última, muchas zanjas estaban llenas de agua siempre por su alto nivel freático, y la alta capacidad térmica del agua ayudaba a prevenir las heladas (Knapp 1988).

Camellones de Cayambe

Invernaderos en Cayambe

Hoy es triste ver a los floricultores combatir las heladas levantando extensos y costosos invernaderos en la misma zona de los camellones de Cayambe, ya planeada, o desperdiciando la escasa energía en el valle del Paute con miles de lámparas halógenas, por cuanto ya había una solución mucho mejor y más económica a su alcance.

LA SOSTENIBILIDAD DE UN PROYECTO Y SU EFICACIA
En la costa peruana, los sistemas agrícolas de riego y de agua subterránea, siguen siendo aprovechados por los campesinos desde hace muchos siglos. 

El secreto de su efectividad y continuidad depende de: 
1) la comprensión de la técnica de parte de los usuarios, 
2) la necesidad del sistema para su supervivencia, y 
3) la factibilidad de su operación y mantenimiento. 
Aún en la Colonia, cuando las estructuras sociales autóctonas habían sido desarticuladas, las comunidades agrícolas pudieron preservar y mantener sus sistemas productivos porque el trabajo estaba dentro de su capacidad técnica y organizativa. En otras palabras, estos sistemas son sostenidos únicamente con recursos locales disponibles.

Un antiguo túnel de riego, Mira

Tubo de bombeo de Trasvase

Desafortunadamente, los proyectos modernos de riego casi siempre se olvidan de la sostenibilidad, en su afán de incorporar la "alta tecnología", creando una relación paternalista entre la entidad proveedora y los usuarios, poniendo en peligro el rendimiento, que siempre se lo mide a muy largo plazo en los proyectos de riego. Por ejemplo, el proyecto del Canal de Trasvase de Santa Elena del Ecuador, no sólo crea esta relación dependiente, sino que también obliga a los campesinos a convertirse, de la noche a la mañana, en "agro-exportadores" o rendirse, por el alto costo del líquido vital.

En la misma península de Santa Elena, todavía se encuentran en gran número las albarradas, pequeños diques en forma de "U" o casi circular, que aumentaban el almacenaje de las ciénagas naturales. Tales estructuras, fáciles de construir y mantener, tenían gran importancia para las culturas antiguas, como indica una ofrenda de conchas spondylus que había sido enterrada en la albarrada de Achallán (Stothert 1995), una práctica a la que se atribuye cualidades sagradas como la de atraer las lluvias (Marcos 1990). Ahora, los campesinos han abandonado estas estructuras y esperan su salvación en los proyectos "milagrosos" del Gobierno.

Albarrada antigua "La Tapada", Península de Santa Elena

LA NATURALEZA, ¿PARA CONQUISTAR O CONVIVIR?
En tiempos modernos, sí algo fracasa, echamos la primera culpa a la naturaleza, aunque, paradójicamente, casi todos los nuevos proyectos de desarrollo tienen como base una lucha contra la naturaleza o una conquista de la misma. Aún después de tantos costosos fracasos no hemos aprendido que la "conquista" de la naturaleza es sólo una ilusión creada por los vendedores de maquinarias y materiales costosos.

Un análisis de obras públicas prehispánicas nos muestra que esos ingenieros han manejado otra filosofía frente a la naturaleza: una convivencia con el poder impredecible de la naturaleza en vez de su conquista. 

Campos elevados y canales de Bajo Guayas

Por ejemplo, el sistema antiguo de controlar las inundaciones en la cuenca baja del río Guayas, que había modificado más de 50.000 hectáreas de tierra anegable (Denevan y Mathewson 1983) con sus canales anchos y campos elevados, no contempló nunca bloquear o restringir el curso de los caudalosos ríos de la cuenca, más bien éste facilitaba la entrada de las crecientes a los canales artificiales, reducía así el nivel del río manteniendo los campos agrícolas y residenciales secos y seguros. Además, estos canales facilitaban el transporte, traían abono en forma de sedimentos y permitían suplir la dieta con fauna acuática.

Actualmente CEDEGE construye una obra hidráulica muy costosa en la zona anteriormente mencionada, aparentemente con el mismo fin que acabamos de anotar: el control de la inundación y el mejoramiento de la productividad agrícola, pero con una mentalidad "conquistadora". 

En teoría, los muros grandes que erigieron bloqueando los ríos deben derivar, o desviar, las crecientes a los canales de By-Pass (BP), evitando así inundaciones en zonas habitables y cultivables. La derivadora del río Bulubulú (de BP1 - Fig. 3), que comenzó a operar apenas hace un año, no funciona como debe ni en su primera prueba, el actual fenómeno de El Niño, ¡aunque había sido diseñada para caudales cíclicos de 50 años (el ciclo de El Niño es de 11 a 18 años)! 

La derivadora del río Bulubulú

Mapa del proyecto de control de inundaciones de Bajo Guayas, CEDEGE

La misma continúa derivando desde febrero de 1997, cuando según los cálculos, sólo debe derivar un máximo de 29 horas en el año más caudaloso (Haskoning 1989, anexo 3, p. 2). Estas y otras fallas del diseño han convertido el BP3 en una amenaza grave para la Reserva Manglar de Churute (más de 100 hectáreas afectadas - Pozo 1997) por la gran acumulación de agua dulce en el estero que lleva el mismo nombre, donde desemboca, y también ponen en peligro los poblados aledaños que tienen como sustento básico la captura de cangrejos.

Desafortunadamente, ni el supuesto beneficiario, el pequeño agricultor, puede respirar tranquilo. Para él la vida se vuelve más difícil porque aumenta la presión de los hacendados sobre las tierras, que ya no serán anegadas. Además crecen los costos de cultivo por la falta de abono natural de las inundaciones y por el posible descenso del nivel freático.

CONCLUSIÓN
Las obras prehispánicas de la ingeniería civil, que hemos analizado en este trabajo, merecen ser reconocidas no sólo por su valor histórico sino también por lo que pueden aportar a la ingeniería moderna: especialmente, su énfasis en la planificación a largo plazo, su eficiente utilización de recursos locales, su filosofía de convivir con la naturaleza, la verdadera sostenibilidad de sus proyectos y la probada eficacia de sus técnicas.

Es importante la participación de los ingenieros en las investigaciones futuras de las obras prehispánicas, para dirigir las mismas hacia obtener un mayor conocimiento sobre los conceptos de sus diseños y las técnicas constructivas. Desafortunadamente, esta sabiduría milenaria es aprovechada y promovida en instancias muy limitadas y únicamente en el área de la ingeniería agrícola, como por ejemplo, las técnicas de terrazas (Valerza 1993) y chinampas (Gómez-Pampa et al. 1982). La mejor forma de aprovechar estas experiencias y de promover un mayor interés de los ingenieros modernos será incluirlas en los programas de formación de los técnicos, para cambiar la mentalidad del desprecio al saber autóctono y propio del pueblo. Así, ojalá en el futuro, en vez de promocionar lo "importado" como la única vía al progreso, consideren los técnicos las prácticas de sus antepasados, antes de tomar las decisiones cruciales.

 

Bibliografía

Denevan, William M. y Kent Mathewson (1983) Preliminary results of the Samborondon raised-field project, Guayas basin, Ecuador. En Drained field agriculture in central and south America, edit: J.P. Darch, British Archaeological Papers, International series 189, Oxford. P. 167-203.

Gómez-Pampa, Arturo, Hector Luis Morales, Epifanio y Julio Jiménez Avia (1982) Experiences in traditional hydraulic agriculture. En Maya subsistence, edit: Kent V. Flannery, Academic Press. p. 327-342.

Haskoning Ltd. (1989) Estudios de factibilidad y diseño del control de inundaciones de la cuenca baja del Guayas, vol. V, Anexo G (impactos ambientales). Informe preparado para INERHI, Guayaquil.

Hyslop, John (1992) Quapaqñan: El sistema vial Incaico. Instituto Andino de Estudios Arqueológicos, PetroPeru, Lima.

Knapp, Gregory (1988) Ecológia cultural prehispánica del Ecuador. Banco Central del Ecuador, Quito.

Kolata, Alan L. (1991) The technology and organization of agricultural production in the Tiwanaku state. Latin American Antiquity 2(2): 99-125.

Leonel, Mauro (1992) Roads, indians and the environment in the amazon. IWIGA, Doc. 72, Copenhagen.

Marcos, Jorge G. (1990) El origen de la agricultura. En Nueva historia del Ecuador, edit: Enrique Ayala Mora, vol. 1, Quito. p. 129-180.

Moseley, Michel E. (1975) Prehistoric principles of labor organization in the Moche valley, Peru. American Antiquity 40: 191-196.

Pozo C., Mireya (1997) Comunicación personal. Jefa, Reserva Ecológica Manglares Churute, INEFAN, Guayaquil.

Stothert, Karen (1995) Las albarradas tradicionales y el manejo de aguas en la península de Santa Elena. En Miscelánea Antropológica Ecuatoriana, Boletín cultural del Banco Central del Ecuador, Guayaquil, No. 8. p. 131 - 160.

Valerza, Galo Ramón (1993) Tierras y manos indias. COMUNIDEC, Quito.

Vera y Asociados, Consultora. (1994) Informe final - Autopista Guayaquil-Salinas. Informe al I. Consejo Provincial de Guayas.

von Hagen, Victor W. (1977) La Carretera del Sol. Editorial Diana, México.

Woodbury, Richard B. y James A. Neely (1972) Water control systems of the Tehuacan valley. En The prehistory of the Tehuacan valley, edit: Richard Macneish, vol. 4, University of Texas Press, Austin, p. 81-153.

 

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